Breviario dos

Llevo rato aficionándome a videos y alguna que otra lectura ligera de física y astronomía. Lo hago porque me despiertan cierto asombro, me dan un poco de perspectiva. Entre las curiosidades me nació una de un Reel de Youtube, específicamente de Javier Santaolalla: ¿Podemos ver al pasado? En palabras cortas, él explica que la luz viaja a una cierta velocidad, de manera que cuando llega a nosotros estamos viendo la luz que ya había sido emitida hace momentos, es decir, la luz que vemos no es instantánea, no vemos la realidad en su estado presente si no en el pasado.

Evidentemente este ejercicio trata de llevar esa idea al límite, pero creo que el punto se comprende. En el libro de «Los ojos de la piel», Juhani Pallasmaa describe muchas cualidades del sentido de la vista, coincidentemente mencionando que solo el tacto es capaz de acercarse a las cosas. Si a ese estudio le añadimos esta caracterización, podríamos concluir que solo el tacto es capaz de conocer el «presente real» de cualquier cosa.

Lo que vemos, por más cercano que esté, estará siempre una fracción de segundo atrás. Los ojos ven indefinidamente al pasado, siempre, incapaces de ver lo que sucede ahora. Se quedan atrás. No hay evidencia más clara que observar las estrellas y pensar que alguno de esos destellos son de algún planeta que hace miles o millones de años se disolvió. Quizá aún no viajamos al pasado, pero si nos alejamos lo suficiente será prácticamente lo mismo.

El Errante

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breviario uno

Cuando escribo suelo hacerlo en una plantilla, para rápidamente llenar todos los metadatos y tener un “backup” de este artículo. Esta sección quiero que sea una excepción. Será más bien una improvisación a cualquier hora y momento, sin estilo ni guardado detrás. Solo palabras.

Comienzo con las que me inspiraron… Rainer Maria Rilke (1905) “Let everything happen to you: beauty and terror. Just keep going. No feeling is final.” Esta frase sería un perfecto ejemplo de lo que entiendo como optimismo: Deja que todo te pase: la belleza y el terror. Solo sigue. Ningún sentimiento perdura.

Este primer breviario es sobre la calma que me provocan estas palabras… son un botón de reinicio. Las leo y todo comienza de nuevo. Están ahora grabadas en una nota que veo todos los días. Antes de irme dejo un gracias aquí escrito al algoritmo de las redes sociales por casualmente mostrármelo.

Pd. Nunca he leído a Rilke, solo lo conozco por algunas breves frases y palabras… aún así, en mis borrosos recuerdos tengo la sensación de algo extraordinario en mi paladar de cada una de ellas.

El Errante

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