Apuntes sobre Crítica

Lo más difícil al hacer una crítica arquitectónica es contenerla en un texto (un problema que adjudico al arte en general). La arquitectura es imprecisa, su capacidad expresiva se asume en la medida de la realidad, ni siquiera de la significación dada por quien la creó. La realidad es la que contiene a la obra. Así toda obra es una idea distendida en ella, con toda su complejidad inabarcable. Un texto o cualquier otra forma expresiva podrían resultar inconsistentes a comparación, dejando la crítica a la merced de nunca poder ser “suficiente”.

Personalmente yo me identifico como un opositor a esa actitud, pues al final el texto o el dibujo son medios determinados para mostrar una idea. Cambiaría esa idea inicial por una esperanza en cualquier medio expresivo, es decir, un dibujo o un texto bien conducido, si bien no contienen la complejidad del objeto entero, si adquieren una parte de ella. La crítica en realidad es una puerta abierta desde donde la complejidad del objeto puede abordarse sin contenerse. En esa crítica encontramos la emoción de la curiosidad y la promesa de una intriga que puede ser saciada.

El Errante

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