Aspiraciones y Esperanzas

Cuando leo cualquier historia que me provoca o emociona tiendo a traerla aquí, al Errante. Son fuentes variadas y a veces con tópicos enmarañados imposibles de mezclar. Es un reto muy usual en este blog. Si lo piensan un poco, en última instancia este es un relato de otros relatos en formatos variados. Hay discusiones que nacen de preguntas, también párrafos que romantizan la arquitectura o porque no, solo palabras atadas una detrás de la próxima intentando comunicarse. Esto es un diario, y como tal se quiere cumplir: un ejercicio cada veinticuatro horas por cinco días a la semana. Un cuaderno virtual que existe por motivos que adivinan y que, en suma, es el cultivo de una habilidad específica: escribir, precisamente.

A estos letargos se enfrenta un escritor, como un lector o un arquitecto; a esa frustración impresa en un muro invisible construido por la falta de inspiración. Asombrarme y curiosear no suele ser una tarea desconocida o complicada; la barrera esta en el paso posterior, cuando tienes que elucubrar el ensayo, reporte o guion, cuando un personaje tiene que adoptar tus ideas para servir de intermediario sentimental con el lector; es un arte indudable ser sabio en el asombro y la curiosidad, pero para mí, ahora veo más deseable hilar palabras, personajes e historias.

Como dice el dicho mexicano, «arrieros somos y en el camino andamos» y tengo fe que uno de los sabios escritores o arquitectos andan a pie en el paso empedrado pues sé que el firme deseo de verlos incrementa la posibilidad de toparlos. Queda sólo la tensión de la paciencia mía contra la mía, el obstáculo más evidente en cualquier viaje.

El Errante

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