Cartas Especiales

Los días especiales, a esos que les ponemos tantos nombres y que tachamos más de las veces como clichés… días que tal vez sí son eso, «especiales». Les llamamos cumpleaños, aniversario; o también navidades, días santos o patrios, festividades culturales o las mil y una cosas más que podemos celebrar. Llenamos calendarios de todos ellas. Más de alguno la vivimos con un poco de lejanía, quizá en la pasividad de la observación; otros los disfrutamos eufóricamente entre el divertimento de un festín. Al final, todas pasan; al final, entre sus rastros quedan aquellos recuerdos que adoramos. Más allá de vivirlos como un escape de la realidad, o como oportunidades de zafarnos de rutinas, esos días especiales pueden ser los arrojos más cercanos hacia una certeza: la de encontrar algo; pues en la vida buscamos y buscamos certezas, esas «cosas» que nos hacer ser quienes somos, las que día a día nos guían… pues más allá de toda banalidad, los días especiales abren la puerta a volvernos hacia el cielo y andar paseando entre la inmensidad; tejer miradas y momentos larguísimos.

Días con nombre, días anónimos, regalen el placer de estar entre sus brazos.

A ti, de ojos miel, en un día especial.

El Errante

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