Confesiones e Inspiración

Este blog es una tarea difícil… me pide estar constantemente pensando un tema sobre el que escribir, aunque el trabajo realmente demoledor es, que para poder hacerlo requieres descifrar los enigmas que el tema «tal» te trajo… es y será así. Cada día nuevo pide nuevas formas de realizar ese enfrentamiento en palabras… y la arquitectura no ha de ser cosa diferente.

En el feed eterno de las redes sociales caen a tus ojos todo tipo de contenido, una curada muestra de información según tus intereses. No se adelanten, que el texto va en otro sentido… pues azarosamente (y afortunadamente) encontré el nombre de una autora que me causó sumo interés: la escritora mexicana Laura Sofía Rivero. Su nombre apareció debido a un galardón que recibió (Premio Nacional de Ensayo Joven “José Luis Martínez”) por una serie de ensayos titulados “Dios tiene tripas”. Más allá de comentar eso, me resultó llamativo el motivo que dio paso a su libro. Dice… mientras leía “La insoportable levedad del ser” de Milan Kundera que una frase sola inspiro sus escritos posteriores: “Una de dos: el hombre fue creado a semejanza de Dios y entonces tiene tripas, o Dios no tiene tripas y entonces el hombre no se le parece”. Podríamos pasar horas hablando de la veracidad o la exageración que una nota periodística puede atribuirle a esa respuesta, pero ninguna de esas líneas me resultaría relevante.

En última instancia es la misma inspiración que esas palabras causaron a la autora mexicana el símil más preciso que pueda encontrar no sólo al escribir, sino al crear. Lo que más puedo agradecer (entre tiempos tan convulsos) es que tenga la fortuna de poder hacerlo en este lugar… el mayor placer y agradecimiento de poder crear es que la llamada inspiración es volátil y exigente, pero sumamente gratificante.

Las intenciones de estas palabras no son vanagloriar mi práctica, aún en pañales… la motivación más grande es que como Sofía Rivero, por algún azar alguna de estas palabras pueda ser inspiración y oportunidad para algún despistado lector… el arte es humano, sin el intercesor que vea, respira y prueba lo que creamos, todo muere.

Esto, entonces, es y será suyo.

El Errante

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