Pensamientos sobre Pallasmaa

¿Qué será la sabiduría? Un término desconcertante, sin duda, pues por más que comprendamos su definición, para hacerlo con su naturaleza tal vez ni las más extensas discusiones podrán alcanzarla en superficie. Su esencia está oculta y resguardada, más cercana a un mito que a un concepto, no en vano nos cuesta comprenderla. A causa de ello, la sabiduría es difusa y sumamente subjetiva, y, sin embargo, parece que hay un consenso natural para definirla; es de esas palabras que sabemos identificar pero que al momento de delimitar la tarea se vuelve imposible. Así, podemos vislumbrar un primer asomo, que está en muchos lugares y sus manifestaciones son tan diversas como ella misma sugiere. Con esa incertidumbre, veo pertinente atreverme a nombrar algunas partes de su carácter. La paciencia y la prudencia, fieles acompañantes del aventurero experimentado; la dejadez hacia la incertidumbre, aceptándola con la fe del religioso; y como olvidar la humildad, implícita en las dos cualidades anteriores. La posición del sabio es la de la serenidad, no la del estático. El sabio lo es por saberse presente, por saber “que sé es”. Una figura admirable, sin duda, vagamente descrita en un párrafo.

Y como la subjetividad reina, hoy conocí gracias a las bondades de la virtualidad a un reconocido sabio de la arquitectura (y ahora atino una figura cercana, la del intelectual), el finlandés Juhani Pallasmaa. ¡Sería un horror no adjudicarle esa sabiduría! Una que ha de negarse, por contrato, evidentemente. Con el honor de haberle escuchado, no compartirle me sería sí un tremendo horror. En fin, su presencia no me dejó que pensar más que en esa naturaleza, posiblemente relacionada con la de un intelectual. Aunque, me parece, que su sabiduría es una sumamente moderna, pues hoy, ante la presión apabullante de nuestros errores, alzarse y proclamar la verdad es una necesidad que le corresponde. Y añado, la adjudicación de esa sabiduría también es consecuencia de lo que proclama, pues, como el sabio, habla verdades como mitos ¡y vaya rebeldía es decir eso en la era de la fórmula!

En fin, un pensamiento más.

El Errante

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