Procesos de Diseño

Por supuesto que el proceso importa.

Desde hace ya varios meses he cuestionado cuan complejo es el proceso de diseño, particularmente en el proyecto arquitectónico. Supongo que me lo pregunto por prejuicio, pues me he acostumbrado a realizarlo en parámetros fijos y problematizando mis inicios, aunque, bueno, ha habido un poco de todo. Al final, sé que un proceso me llevará a un número infinito de resultados. Recientemente escuché una conferencia de Macías Peredo, donde comentaron la similitud del proceso de diseño con el «juego». Sin realizar una crítica explícita a los edificios que han realizado, me parece muy acertada esa comparación. Explicaban que en el juego, uno define unas reglas simples y, al jugarlo, las ejecuta y las explora hasta sus límites. Si se tratase de un rompecabezas, podría separar las piezas por colores similares, según sean bordes o no, y, sucesivamente, comenzaré a jugar con las reglas implícitas (cada pieza es distinta entre sí y encaja con una serie de piezas exactamente distintas). En la arquitectura, el proceso requiere las mismas reglas para nacer, la diferencia es que el arquitecto crea las reglas del juego, lo que coloca al proceso como una búsqueda constante.

Y claro que el problema eleva sus complicaciones, el arte, y ni se diga la arquitectura, tiene implicaciones existenciales con el ser humano, lo que le indican, al menos, una necesidad de servirle. Y es por está razón que las búsquedas son tan cada vez más complejas y el proceso de diseño esta mitificado. En la misma línea de consecuencias, es inevitable pensar que saber como un muro “tal” o uno “cual” tendría implicaciones diferentes, por no decir impredecibles. Lo que afirmamos es que la arquitectura, y su lectura que llamamos «habitar» es existencial y trascendental. Se involucra directamente en la medida humana, y le permite trascender a través de ella.

¿Con tanto por pensar, cómo podríamos tener un principio?

¿Cómo saber que un juego me llevaría a un resultado suficientemente responsable de la conexión con el ser humano?

Respuestas hay inagotables.

Para uno que estudia años para saber sus secretos, vagamente podemos saber lo que este problema significa. Más de las veces solemos ignorarlo o, sencillamente, decidirnos por esa primera idea intuitiva como lo hacía Louis I. Kahn.

No sabría responder ni compartir un camino. Solo sucederá.

El Errante

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