Queridos Detalles [Sobre Edward Allen]

Detallar es muy importante. Es el único medio del arquitecto para volver sueños en realidad construida, el lenguaje mediante el cual nosotros instruimos a los trabajadores en como ensamblar un edificio que alcance el resultado deseado.

Podremos ser capaces de visualizar magia en nuestra mente, pero, a menos que tengamos la habilidad para usar los materiales y estructura para hacer la magia real, fallaremos produciendo arquitectura.

Edward Allen [Traducción propia]

Recién descubrí a la figura de Edward Allen, en una conferencia del MIT (The Edward and Mary Allen Lecture in Structural Design). El verbo «descubrir» no le queda corto, pues aún ni siquiera la termino de escuchar y ya voy a tientas maravillado por que nueva búsqueda le adjudican. En esas situaciones donde las expectativas son altas, hicieron lo propio para empezar con una frase de ese calibre. Digo eso, pues cuando un consejo hace eco tan pronto, es porque al menos trata algo con seriedad, relevancia y cuidado.

Edward Allen fue un profesor con una fascinante vocación a la enseñanza. Es evidente por la frase que su interés se volcaba en la arquitectura construida, en las formas y significados que conseguía a través de su materialización. El profesor tiene numerosos libros publicados, de los cuales destaca su trabajo o atención a las estructuras, de lo que deriva su motivación hacia el detalle.

Más allá de presentaciones (necesarias, pues es la única manera de compartir mi fascinación), quisiera dirigir algunos comentarios a las palabras del profesor. Ahora mismo siento como si hubiera descubierto el «hilo negro», una verdad oculta, supongo resultado de que encarna una guía más que aseverar una verdad; esos son los enunciados que más admiro. Justo ayer escribía sobre el atrofiamiento inicial del proyecto arquitectónico; ahora, las palabras de Allen son no sólo alentadoras sino inspiradoras. Si ayer llamaba al respeto por la intuición, hoy lo hago por el «agradecimiento al detalle».

Tengo esperanzas que como arquitectos coincidamos y sepamos que esta atención al detalle es tan necesaria, pues más de las veces el carácter tectónico y esas intenciones personales se argumentan y comprueban mediante este proceso. El detalle exige de la maestría del trabajo manual y el pensamiento espacial, una sinergia más que potente no sólo entre ingenieros y arquitectos, sino entre los propios trabajadores y la “letrada dupla ingeniero-arquitecto”. El detalle es la culminación de la búsqueda arquitectónica; es el primer abandono del edificio, aludiendo a Peter Zumthor. El detalle es no sólo una luz, es una estrella que guía, la que traza el camino con sabiduría y consciencia.

El Errante

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