Seaspiracy y las conspiraciones

Lastimosamente la procrastinación rebasa mis ánimos, lo que me deja la consecuencia de no escribir con la regularidad que deseo. Quedémonos sin preocupaciones, pues al final es el contenido y justo por detrás la disciplina, al paso. Hace ya casi la semana que pude ver este documental, recomendado por una voz no especializada, pero si conocedora, de esos que aprenden por mero placer. Ya de por sí se presentaba con un nombre controversial «Seaspiracy», como parte de la serie de documentales que Netflix ha producido (y seguirá haciendo) vendidas con la bandera de la objetividad, y, me parece, flaqueando en su uso.

Ahora que pude procesarlo y digerirlo, sus técnicas son tramposas; copiadas de la ficción donde la emoción es conducida buscando que empatices con el argumento. Díganme que pasa cuando esas técnicas son utilizadas en un documental, que por definición debería comulgar con la objetividad. Esa es la falencia primera y la más molesta. Les agradeceré que me compartieron motivos para investigar más la realidad de la industria de la pesca, pero los medios me parecieron en exceso para beneficio de su narrativa.

Aunque con exaltación los comparto mi comentario, es sólo la mitad de la historia. Después de la película me sumí en el mar de comentarios, críticas y controversias que despertaba. Encontré al menos una de una bióloga marina, que les traigo por la nada simple razón de ser abierta, ese valor infravalorado que tanto adoro. Quedé conflictuado con el documental y no comprendía el porqué. Con la medio reseña entendí que está bañado en subjetividad, y no puede tomarse en serio, o no debería. Ahora sólo pienso en que la controversia está sesgada por la confusión emocional en la que estaba inmerso, en la que todos, en realidad ¿qué tan peligroso es secuestrar una forma literaria para beneficio de la fama o la rentabilidad?

Sepan que no todo el mar está tintado de sangre, aunque pueda ser que sí paradójicamente.  Tallen esa opinión como si fuese su espada, con el sudor y la entereza que la empresa requiere.

El Errante

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