Simulaciones Virtuales de un Recuerdo

Un render: imagen simulada en un entorno virtual, intrínsecamente plana. Bien tratada, esa imagen puede despertar emociones más allá de la fría luz blanca de una pantalla. Aunque, si me sincero con ustedes, admito tener un cariño particular por cualquier representación que supere la barrera de la vana simulación. En el mundo físico, lo equivalente serían los modelos a escala: esos objetos que permiten manejar y conocer a detalle y con la facilidad de un movimiento, mientras que lograrlo en sus dimensiones reales sería un proceso agotador e incompleto. El objeto a escala o ese «render» coinciden en la delgada línea de la imaginación. Gaston Bauchelard, el filósofo francés, escribía en su Poética del Espacio del ensueño y la miniatura… pues precisamente cuando permiten al que ve o experimenta imaginar visiones y sueños, todo queda superado y cometido.

Eso vi en una imagen de un amigo mío. Una casa, casualmente, de los sueños. Por sobre descripciones relevantes o anotaciones interesantes, me concentraré en una solución que él acostumbra a explorar, y que a mi punto de vista resulta emocionante pues me provoco precisamente la ensoñación. Una casa separada de sus cimientos, parcialmente, con un jardín que la rodea lateralmente y al mismo tiempo la funde en ese espacio vacío debajo de ella. Es una regresión curiosa; en la escena se presenta un innombrable respeto por la tierra y la naturaleza, a la vez que exagera la necesidad por mantenerla viva y en una relación mutua con ese hogar. Las reflexiones podrían no parar, pero quedaré satisfecho con haberles compartido esas dos. Los jardines son (y deben ser) uno de los futuros prometedores de hogares y comunidades… y esta es una forma de encontrarlos.  

El Errante

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