Sobre los principios

Puedo entender porque amamos los inicios, llenos de energía, emoción, de ese sentimiento de ingravidez más la dulce serenidad; y como olvidar la maravillosa sensación de “creer” todo posible. Supongo que por eso Louis I. Kahn llegó a adorarlos tanto (cómo para hacer un texto sobre ello). Supongo que por la misma razón la génesis de una nueva idea está inundada de esas cualidades. O los nuevos padres que como la más unida y confiada de las parejas esperan a su hij@. O como al niño que juega con el juguete que encontró y que se plantea seriamente atesorarlo por siempre. Y como no mencionar a los jóvenes enamorados perdidos en las negras pupilas de quien aman. Los inicios son casi perfectos, desgraciadamente “casi”.

Esto es un nuevo inicio, uno de los tantos que cruzarán mi vida (y la suya, probablemente). Son de esos inicios conscientes de su final y de la intrincada travesía que significará llegar a ese lugar que sólo se sueña hoy en día. Como todo inicio, está lleno de tanto potencial en sus carencias: de palabras mediocres que quieren ser dichas, de ideas que no terminan de ser perfectas y de intenciones que no terminan de conciliarse. Lleno de verdades y falsedades, con la sola certeza de que ese principio se suelta al viento para que en algún momento atraviese algún distraído; algún errante del mundo, que con suerte le encontrará el sentido suficiente para llevarlo en mano.

¿Qué más podría ser un inicio?

¿Qué más que intenciones, ideas y palabras liberadas que encontraron un nuevo nido?

Este es uno de ellos.

El Errante

Esta entrada tiene un comentario

  1. Fernanda CA

    Me encanta que que te hayas atrevido a este nuevo inicio en tu vida y lo compartas con el mundo, te deseo todo el éxito para este nuevo proyecto. Te amo

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