Ideas Incompletas dejadas a la Gravedad

Alguna vez se me ocurrió una idea reveladora. Todos imaginamos… desde recuerdos alterados y rellenados o ideas abstractas e informes… ¿han pensado qué el pensamiento está siempre incompleto? Una acepción que deriva de la comparación con la realidad. Si pueden, alguna vez hojeen la lectura “El filósofo, artífice de la palabra” de Eduardo Nicol; lo menciono, pues muestra fácilmente la diferencia entre el pensamiento y la realidad. Sin mayores paréntesis, es justa la relación, la separación o ese espacio mediador entre realidad y pensamiento el que me interesa discutir.

Foto de autoría propia.

Quisiera ahora soltar la revelación que me provocó esta reflexión ¿se dan cuenta que las ideas dentro de nuestra mente incompletas, informes o borrosas, al soltarse a la carne, es decir, volverlas reales mediante una acción, adquieren aspectos que ni la minuciosidad de la mente podría concebir? Hace no mucho realicé esa maqueta para un proyecto en una terraza. La situación es relativamente sencilla, sólo se añade esa estructura superior que completa y define el interior. Por más emocionante que me resulte relatarles con detalle la solución (que quizá algún día ocurra), sepan que esa revelación llegó al terminar ese modelo a escala. Un asombro que paulatinamente será distinto, y sí se construyera, sería extático.

La realidad tiene un matiz que ni siquiera los más ávidos y astutos pueden imitar en su mente. Al final, entérense que esta historia es una elongada versión de las frases sobre la riqueza y clamor de la vida misma. Una pequeña maqueta adquiriendo la complejidad de la vida… la gravedad, la textura, el movimiento o la inmersión. La mediación de la acción… herramientas tan sutiles que pasan desapercibidas… herramientas para saber que existimos.

El Errante

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