El Modelo Arquitectónico

Cuando nos preguntan sobre quiénes somos, hacemos un decidido esfuerzo por inmiscuirnos en recuerdos, por compararles con acciones recientes, con opiniones nuevas (propias o ajenas), con deseos pasados y sueños presentes (y persistentes), por rutinas, por sentimientos y con ello el enlistado de todos nuestros allegados (y de los exiliados, también), de aprendizajes y, por qué no, del mismo suceder o momento en que se nos cuestionó sobre la historia de nuestra vida. Ávidamente haremos una selección de conjeturas y síntesis breves (que probablemente hallamos pensado muchos momentos atrás, preparándonos para esta complicada (y esperada) pregunta), y resolveremos anunciando los hallazgos variando la especificidad y calidad de lenguaje según el juez. Supongo, que los días los coleccionamos (pensamiento que tiene sentido en las enérgicas y sobre-productoras redes sociales). Aunque a pesar de eso, este pensamiento en particular tiene una conclusión orientada a otro lugar. Si las personalidades las definimos según se trate de ese largo (y cuidadoso) proceso, y escudriñamos un poco, cuánto podría tener como hábitat un mundo arquitectónico. Revisemos esos recuerdos con universos incompletos, posteriormente construidos conforme la visita a ellos, solicite. Ni se diga de los sueños, surrealidades y alteridades de la imaginación, que bien entrenados, guían a inhóspitos y maravillosos parajes. O regresemos a los sentimientos, acompañados siempre por lugares, los hay rosados y melosos; rojos y pasionales, grises y absortos, o azules e infinitos; de todos colores se podría sitiar la Tierra. O, más terrenalmente, atendamos esas rutinas, tantas monótonas, otras más enérgica… y noten esto, vistas desde nuestra mente, esa riqueza pudiese contraerse en comparación de vivirla en el momento, pues la mirada dista en extremo.

En fin, con tan larga lista para cada ser humano.

Y nunca se olvide esta condición (o maldición, según desee); la arquitectura como ese firme acompañante, ni por delante, ni detrás, siempre lateral a nosotros.

El Errante

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