Temas de Vivienda Colectiva

Arquine Jams No.23 | vivienda colectiva

La casa es uno de los objetos arquitectónicos más peculiares y únicos. Asistí a una conferencia online… (evidentemente hablar de asistencia es en realidad impreciso, pero para estos tiempos es aún tan significativo). La revista Arquine realizó un símil a los Jams de los jazzistas… y, sin querer ahondar más en esa cuestión, hablaron de vivienda colectiva (“ellos” a.k.a. Miquel Adrià, Fernanda Canales, Juan Herreros y Juan Carral). Entre sus discusiones, de las que suelo ir reflexionando, Canales propuso el tema de las transiciones, del cómo pasar de la cama a la ciudad, una transición con matices severamente distintos entre la vivienda colectiva y la unifamiliar.

Antes de proseguir, como arquitecto soy un ferviente partidario del inconmensurable valor e importancia del hogar. A nivel arquitectónico tan sólo, la casa es el lugar donde pasamos buena parte de nuestras vidas; mientras que, en el extremo de lo cotidiano, es según el cual actuamos. Descansamos, nos aseamos, convivimos y, en la luz de nuestros tiempos, trabajamos ahí (cuando así se dispone, claro). El hogar es un inicio. A sabiendas de ese valor inicial, prosigamos.

Siendo la casa un valor, me pregunto ahora no sólo de la transición entre la cama (como ese lugar absolutamente privado) y la ciudad (como el polo extremo de lo público); más allá, cuestiono el rol activo que la vivienda debería tener para con la esfera social, justo donde la vivienda colectiva adquiere más protagonismo. La vivienda unifamiliar disfruta de la privacidad de saberse por y para sí misma (una aseveración de tanto en tanto más notoria). Al contrario, la colectiva concentra y contiene el valor de varios hogares… justo aquí es a donde dirijo la cuestión. Una de las oportunidades más interesantes es su capacidad de ser un catalizador para la ciudad, por demostrarse como ese cúmulo. En la pasada posguerra (y aún hoy) ha habido grandes demostraciones que buscaban usar ese catalizador en favor de la construcción ciudadana, y las respuestas deberían dirigirse más fervientemente hoy a esa cuestión.

¿Cómo utilizaríamos el valor concentrado de una vivienda colectiva para no sólo catalizar a sus habitantes sino a la ciudad? ¿Qué futuro vislumbrar?

El Errante

Deja un comentario