Instalaciones Barraganianas

Hay un hecho que me sorprendió cuando visité la casa-estudio de Luis Barragán, esa única vez… qué les digo, recuerdo y rememoro ese descubrimiento… ¿o díganme otro comprobado método para no olvidar? Y créanme que no dejaré este momento, significativo como lo es para un fanático o aficionado. Aquella vez, la guía nos paseó por los lugares permitidos, remitiéndose a casi toda la casa a excepción, lastimosamente, de la cocina y espacios de servicio. Cuántas cosas más no hubiera aprendido de haberlas visto… algún día será. Al iniciar omiten comentar el detalle del que les hablo, quizá intencionalmente; una prueba genuina para determinar a curiosos y atentos. Frivolidades a lado… ese hecho es el siguiente: la casa sólo tiene dos luminarias, que para ser específicos les añadiré el «empotrado» que especifica su situación.

En casi cualquier lugar, sea casa, comercio u oficina; publico o privado, se encontrará la red que lleva a cada rincón funciones sumamente específicas: llevar electricidad a cada contacto y bombilla, alimentar y desechar agua, y, cuando lo amerita, suministrar aire filtrado, o encender fuego en una estufa. Y si sólo nos concentramos en los sistemas eléctricos, repararemos en sistemas complejos e indescifrables que evidencian su pertinencia y necesidad. A pesar de todo, hay un asomo de simplicidad en la propuesta de Barragán. Claro, tiene dos luminarias empotradas precisamente, como cada hogar con su respectiva lámpara de techo en cada habitación, aunque bien tendrá muchas más en otros formatos, sí hay un intento de precisar algo que damos por sentado. Hablamos de épocas distintas y personalidades un tanto románticas, pero el arrojo provoca discusión.

Insistiré en su argumento: cual movimiento minimalista, las instalaciones, valga la redundancia, «mínimas» representan un ahorro para el constructor, uno más para la elongada vida del edificio y posiblemente una breve resistencia al derroche. Queda por sentado la atención que Barragán otorga a un aspecto que suele ser conformista. Las instalaciones son una relación primordial de la arquitectura, en especial en los hogares; les recuerdo que son una conexión primordial con el recurso natural. Cuando siglos atrás, nuestros tatarabuelos andaban kilómetros al río más cercano, el hiper desarrollo tecnológico nos condujo a tener esos caudales a la espera de liberarse en el grifo de nuestro baño ¿no creen que pensar en estos personajes secundarios es una emergencia mundial?

El Errante

Deja un comentario