Venturosas Relaciones Arquitectónicas

Si metieran en su reproducción de memorias lo más parecido a una aventura ¿Qué aparece? Supondré (ya que sólo dispongo de la adivinanza) … ¿un recuerdo de ayeres cuando niños, revolcados en tierra? ¿O una expedición con amigos echados a la locura? ¿O una noche excitante en un antro (¡qué letras tan incómodas! «antro» … desearía un sustituto que suene mejor… coloquen el nombre de su preferencia preferiblemente)? La razón de la susodicha remembranza es una… un tanto difícil de precisar. La aventura es una acompañante exigente, sin excepción. Te pide un poco más en cualquier apartado; es una acción de apertura de límites. Aquí entra la arquitectura.

Ya he mencionado en algún escrito anterior del trabajo más reciente: un concurso arquitectónico, que ahora bautizo (tipológicamente) como pabellón. Ese nombre extraño es uno de esos lugares que los arquitectos decidimos usar para discutir y proponer motivos sin el estorboso orden y requerimiento de la utilidad. Ese salto se logra con un solo enunciado: «el pabellón no tiene una utilidad específica pues puede albergarlas todas». Así es… un lugar donde todo y nada pueden ser posible, dejando una puerta abierta para debatir preguntas que en otro tipo de edificio sería imposible. Con esa seudo-aclaración… prosigamos.

Pensando en la materia, propósito, o, a fin de cuentas, poética específica para este concurso caímos en una posibilidad seductora: las relaciones más fructíferas son donde el esfuerzo mutuo es comandante. Como saben, la arquitectura entre muchas cosas usa las relaciones para sostener sus ideas ¿Qué pasaría si tradujéramos esta a un pabellón? Quizá el símil más adecuado, y burdo, para explicarlo es el del patio de juegos. Todos recordamos la magia que a nosotros nos despertó de niños una estructura, tan sólo reasegurémoslo con cualquier niño en uno de ellos… el esfuerzo engendra relaciones maravillosas ¿Cómo hacer un pabellón cuya relación esencial sea esa?

La aventura como motivo arquitectónico.

A ver qué locuras crean.

El Errante

Posdata: Hablando en materia de personificar cosas, venga a doc discutir de la serie estadunidense Big Mouth.

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