Ideas Incompletas dejadas a la Gravedad

Alguna vez se me ocurrió una idea reveladora. Todos imaginamos… desde recuerdos alterados y rellenados o ideas abstractas e informes… ¿han pensado qué el pensamiento está siempre incompleto? Una acepción que deriva de la comparación con la realidad. Si pueden, alguna vez hojeen la lectura “El filósofo, artífice de la palabra” de Eduardo Nicol; lo menciono, pues muestra fácilmente la diferencia entre el pensamiento y la realidad. Sin mayores paréntesis, es justa la relación, la separación o ese espacio mediador entre realidad y pensamiento el que me interesa discutir.

Foto de autoría propia.

Quisiera ahora soltar la revelación que me provocó esta reflexión ¿se dan cuenta que las ideas dentro de nuestra mente incompletas, informes o borrosas, al soltarse a la carne, es decir, volverlas reales mediante una acción, adquieren aspectos que ni la minuciosidad de la mente podría concebir? Hace no mucho realicé esa maqueta para un proyecto en una terraza. La situación es relativamente sencilla, sólo se añade esa estructura superior que completa y define el interior. Por más emocionante que me resulte relatarles con detalle la solución (que quizá algún día ocurra), sepan que esa revelación llegó al terminar ese modelo a escala. Un asombro que paulatinamente será distinto, y sí se construyera, sería extático.

La realidad tiene un matiz que ni siquiera los más ávidos y astutos pueden imitar en su mente. Al final, entérense que esta historia es una elongada versión de las frases sobre la riqueza y clamor de la vida misma. Una pequeña maqueta adquiriendo la complejidad de la vida… la gravedad, la textura, el movimiento o la inmersión. La mediación de la acción… herramientas tan sutiles que pasan desapercibidas… herramientas para saber que existimos.

El Errante

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Notas de Arquitectura Paramétrica I

El tema que introduzco es nuevo para el contenido de este blog (incluso por su reciente introducción con arquitectura). Siento un poco la emoción del inicio de un viaje, o la ansiedad de un niño por usar el juguete que tanto deseaba. Y afirmo que buena parte de los sentimientos se acrecientan por ya haberlo usado. Nada más y nada menos que la «arquitectura paramétrica». Es un concepto extraño… no nos dejemos engañar. Uno de los medios para diseñar que acercan más eficazmente las matemáticas, la tecnología y la arquitectura. Usaré este escrito para abreviar de lo que va, pues será un largo camino.

La arquitectura paramétrica es una cúspide, literalmente es asociar matemáticamente la construcción de una forma. A manera de ejemplo, podremos pensar en un muro de tabiques. Cuando se construye, uno a uno el muro se forma… aunque como arquitectos nos es más conveniente primero crear un modelo virtual que nos permita previsualizarlo y tomar decisiones. Como ven, hablamos de una herramienta. Imaginemos pues que creamos un modelo virtual de ese muro. Tabique a tabique estaremos creando el muro entero… un proceso de trabajo intensivo. Si decidiéramos hacer un modelo paramétrico, dejaríamos de preocuparnos por los problemas de modelado y nos concentraríamos en resolver matemáticamente el muro. Definiríamos las medidas de un tabique y con una simple repetición, las copias irían según lo definamos… resultando en un proceso más breve y con una sorpresiva ventaja, si las medidas cambian, y el modelo entero hace lo propio en un santiamén.

Es un caso burdo, he de aceptarlo, pero sencillo de digerir. La esperanza está en tener a la disposición una herramienta tan hábil y que nos permitirá solucionar problemas de los que antes sólo podíamos adivinar. Una promesa inesperada. Aún así, no durmamos en laureles. Esta nueva búsqueda trae consigo encrucijadas inesperadas, la peor de ellas es que visualizar (y resolver) un problema paramétrico eleva el diseño arquitectónico a una dimensión tan abstracta como las matemáticas, en otras palabras, lo aleja de la sensación humana (al arquitecto y al usuario juntos) … todo se vuelve forma abstracta. Y créanme cuando les digo que es lo más llamativo de la discusión.

El Errante

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