Historias de Sorpresa

A veces se crean cosas en la brevedad de la astucia y el ingenio. Pequeños eventos que cuando los encuentro causan satisfacción y asombro… ya desde la imagen, que será de vivir ese espacio. Quiero acercarlos a la sorpresa desde el punto de vista de la arquitectura. A lo largo de la vida construimos una forma vaga de arquitectura, una que se alimenta de la que vemos con regularidad… en pocas palabras, creamos un estereotipo. Si bien, al adentrarte en el estudio de la disciplina adoptas una consciencia profunda de tu estar en cada espacio. La vista se jacta de minuciosa, y el resto de los sentidos poco a poco se acostumbran a escudriñar. Al final, adentrarte expande ese estereotipo de lo “común” en arquitectura ¿cómo alcanzar el asombro?

De entre tantas emociones que la arquitectura podría causar, esta es sumamente apreciada. Ese ingenio y astucia quedan apabullados por la maravilla de un lugar inspirador. Nunca me atrevería a generalizar, pero lo que hizo la oficina de arquitectura Al Borde raya ese intrigante límite. Una solución simple que, desde el punto de vista del cuerpo, es enérgica y aventurera. Una casa con camas en el aire. No quisiera ser reduccionista, pues no sólo hablo del asombro desde sus usos o el ahorro de espacio… no no no; lo que propusieron supera eso… equilibra el movimiento del cuerpo, incita a la levitación que figura en el descanso, o culmina con el detallado trabajo material que compone esa estructura volante, y tantas más faltantes por encontrar. El asombro, como ven, una búsqueda redonda.

El Errante

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