Edificios Atados a la Tierra

Hay textos que no hablan la primera vez, susurran en realidad… son una combinación de voces ligeramente mudas e ininteligibles, pero repetibles con suma precisión. Una paradoja que ha de ser muy usual… cosas esenciales que a primeras luces son plena oscuridad. Ya he referenciado el libro de Teoría de Kenneth Frampton meses atrás… y específicamente la explicación que da de las aproximaciones sobre «tectónica» de Gottfried Semper. Supongo que reiterar constantemente en él es una evidencia de la facilidad con que una simple idea puede apropiarse y mostrar su presencia. Buena parte de su postura es una palabra, el «atado» … la noción de que dos cosas antes separadas se unen y es la junta la esencia de la nueva pieza. En un resumen burdo, la arquitectura (y las artes) son según la serie de reglas bajo las que se ordenan los elementos separados que la componen. Nunca será lo mismo el muro de mampostería con el de cristal, mucho menos la combinación que cualquiera de los dos podría formar con una cimentación de concreto. El orden de la arquitectura puede encontrarse en sus «atados».

Con esa larga inauguración, puedo tratar de convencerles del rol central de una unión específica: la cimentación. Antes que nada ¿qué es el cimiento? La imagen más clara es quizá la de la piedra… un elemento sólido, pesado y resistente (a la compresión). Normalmente no los vemos, están ocultos entre tierra y más piedras. Para nuestros hogares pudiéramos tener la suerte de que sean de concreto o alguna piedra… aunque tal vez los notemos más en la enorme propaganda que representa la construcción de algún edificio o torre, donde hoyos excepcionales se excavan para sostener al proyecto. Entre tanto ajetreo sigue la cuestión de su importancia ¿Por qué resulta tan relevante?

En la vida todo adquiere complejidad… y esa es una verdad inescrutable. Esa subestructura, normalmente oculta delata la naturaleza o el carácter más honesto de nuestros edificios… y eso sólo en un análisis superficial… pues el hecho de que los cimientos interpelan con la gravedad y la tierra hace que no dependan de ornamentos o cuidado extra, pues su rol es enfrentarse a la dura y cruda naturaleza. Esas enormes «piedras» velan por lo que tiene el privilegio de alejarse de la oscuridad mientras le permiten convivir con la inclemencia de su peso sobre la tierra. La cimentación es el «primer atado», el que ocurre silencioso y honesto con la gravedad… la expresión limpia de la arquitectura.

Texto incompleto para lo que merece una unión tan entrañable como esta… encrucijada que sólo da lugar a seguirle explorando.

El Errante

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