Un Mínimo de Eggers

Aludir excesivamente a la maestría o vanagloriar alguna cosa nunca ha sido mi objetivo… es más terrenal me parece: usar las palabras para expresar una emoción, algo más personal que les permita adentrarse tanto como yo, ya si de paso va la benevolente o constructiva crítica, que venga. Hay una figura que recién ayer, casualidad o destino, recordé: lo «mínimo». En lo poco que me he adentrado al mundo literario he escuchado con cierta constancia ese adjetivo, y su uso más memorable a mi humilde opinión, en los «poemínimos» del poeta guanajuatense Efraín Huerta. Recordándolo, hoy toca un cortometraje (entrando en esa cualidad de mínimo) de Robert Eggers: «Brothers».

El cine es extraordinario… hasta en la pantalla más chica es inmersivo. Les escribo así puesto que la historia que narra Eggers es más que los diez minutos de duración… ahí radica su portento. La película que ocurre es la de uno entrecruzándose con la de Eggers, precediéndola sentimentalmente y presenciándola posteriormente. Es envidiable… tan funesta intensidad es el regalo. No hay mucho mérito en describirla, sólo en contarles esa innecesaria verdad… el mismo argumento que cualquiera apellidado «mínimo» usaría. La duración es un trámite, es lo previo y lo contiguo lo expectante.

Concéntrense en eso… que, entre casas, poemas y filmes mínimos, a ver a donde llegamos.

El Errante

Sin comentarios