Escena Uno / Cama Querida

INT. RÉCAMARA / MADRUGADA

Está recostado en su cama querida, exhausto, pero con la dosis insoportable de insomnio nacido de ansiedades e ideas que no paran de divagar.

MARCELIÑO (sin edad específica)

La recámara no es un lugar de trabajo. No para mí, creo.

Se escucha un silencio largo, de casi el medio minuto. Hay poco ruido de fondo, casi nulo. Si acaso susurran algunas interferencias con el micrófono. Solo mira hacia arriba mientras estás acostado. Sus ojos sollozan ennegrecidos por el cansancio causado por el desvelo. Su mirada rebusca entre la textura apenas visible del techo, más bien perdiéndose y concentrándose en sus pensamientos.

MARCELIÑO

(voz pausada y constante interrumpida por bostezos)

Y eso que intento despertarme y pasar de la cama a mi escritorio, tratar de limpiar, bueno… no limpiar, simplemente acomodar… (pausa) hacer la cama, mi sábana, mis almohadas.

Se quedaría pensando un segundo, enlazando palabras e ideas para así alcanzar un poco de coherencia.

MARCELIÑO

Para quizá extrañamente intentar, bueno no intentar, pero sí, convencerme de que no debo acostarme en una cama tan arreglada [risa tenue y burlona] cuando por alguna razón parece más cómodo hacerlo [gesto de duda].

No lo sé supongo que mi trabajo no me dejaría; no me dejaría congeniar con una cama.

(Pausa y bosteza con más balbuceos)

Disculpen, es de madrugada.

Retoma con más fuerza el soliloquio intencionadamente para llegar a una conclusión certera.

MARCELIÑO

Y digo congeniar, porque en realidad es sencillo, pero yo aspiro a que mi trabajo sea algo más parecido a un taller… y la cama, pues no parece situarse en la mejor posición para estar cerca de uno donde el polvo, la suciedad o el desorden coexisten ante ese lugar tan sacro y especial de una cama, donde esperas el olor a sábana limpia o ajeno a la pesadez de un polvo que sólo te recuerde el esfuerzo del trabajo. Y no digo porque ese esfuerzo sea odioso, no no no, no me malentiendan, simple y sencillamente porque la cama es un olvido, o un lugar para un olvidar al menos, digo, el descanso es en esencia tomar energías de nuevo ¿no? recuperarse en todos los sentidos; reposar y ya, y bueno el taller no parece el mejor compañero.

Formato de guion basado en lo que recabé del enlace de Taller de Escritores, publicado por César Sánchez Ruiz.

El Errante

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