Una Vida en Guerra

La arquitectura sigue siendo un misterio para mí ¿por qué un estadio repleto de personas con sus celulares encendidos al cielo encarna un hogar? Y me quedo corto con la poética o el romanticismo que un sentimiento así merece. Un mar de luces moviéndose al ritmo de guitarras, voz y aire. Un resbaladero oval encerrando cualquier posible desborde y manteniendo la densidad y la fuerza de miles de bocas.

La arquitectura es humana. La casa sin el peso de nuestras pisadas es una ruina. Un estadio frío de concreto, una estructura metálica ultraligera y dimensiones imposibles. Todo se transforma al son de una canción, de un himno, luces por doquier y la fuerza imbatible del ser humano difuminándose en ese mar. Escenografía, producción o casualidad, pero al final resulta que siempre le hemos pertenecido al otro. Está es la belleza de la música, de la escritura y de la arquitectura.

Rueguen por una humanidad que lo comprenda; para que en la práctica no sea una filosofía momentánea sino eterna. Unas vidas en guerra.

Inspirado en En Livstid I Krig de Sabaton.

El Errante

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Concentración o Búsqueda

“(…) no agrupaba la arquitectura con la pintura y la escultura como arte plástico, sino con la danza y la música como arte cósmico, como un arte ontológico creador de mundos, más que como una forma representativa.”

Kenneth Frampton sobre Gottfried Semper, en su libro Teoría.

Hace poco pensaba en esa frase de Kenneth Frampton sobre Gottfried Semper, y concluía en el privilegio de que la arquitectura pudiese concentrarse en un edificio cuyo éxtasis es un halo y no un evento concentrado; donde el edificio se explora y no se presenta como un objeto terminado. Recuerdo otra frase de Jack London que expresa la envidia que deberíamos guardar con la música o a la danza más allá de otra cosa, pues quizá la satisfacción de culminar es más entera que la búsqueda. Jalaremos y jalaremos de un hilo que nunca terminará, o, merecidamente, entraremos en esa cúspide donde dejamos de ser por un instante y nos entremezclamos con el universo, sin más intermediarios que la emoción. No podré saber cual será merecedor del premio del sentido, pues ambos lo presentan en diferentes muestras; ambos regalan ese certero placer de ser creadores de mundos, más que ninguna otra cosa.

“Hay un éxtasis que señala la cúspide de la vida, más allá de la cual la vida no puede elevarse. Pero la paradoja de la vida es tal que ese éxtasis se presenta cuando uno está vivo, y se presenta como un olvido total de que se está vivo.”

Fragmento de la Llamada de la Selva, de Jack London.
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