Raíces moldeadas a inyección

Caminar es respirar para mí. Procuro hacerlo diario, en caminatas a rutas que me gustan sea por la vista o la soledad. Si me preguntan, lo hacia de tiempo atrás. Vengo de una ciudad universitaria como Guanajuato, Guanajuato, y ya entenderán a lo que me refiero. Escaleras, subidas, bajadas, largas y cortas. Me acostumbré a hacerlo, y aún lo hago. El Errante, en un buen cacho, ha salido de ahí… y si no de ahí directamente, sí indirectamente. Caminar me deja pensar serenamente y eso ya me trae aquí, casi por definición.

En esta ocasión intentaba traer varias cosas a la mesa. Quería escribir sobre un video de un admirado arquitecto o una reflexión de una noticia del mundialmente conocido despacho MVRDV. Lo pude haber hecho, pero en esta ocasión prefiero dejarles un breve enunciado que simplemente les pique esa curiosidad por leerlo o verlo, cual sea el caso. El primero es una opinión en retrospectiva del camino que ha seguido el arquitecto Eric Reinholdt para formar su oficina 30X40 Design Workshop. Les invito a verlo por la simple y sencilla razón de servir de inspiración a cualquier arquitecto (o emprendedor) en ciernes.

El segundo caso, es un statement… en español es una carta argumentativa, o algo así. Hace no muchos meses, MVRDV fueron invitados a diseñar el Marble Arch Mound en pleno Hyde Park, en Londres. Esta carta la escribieron sucedidas las críticas alrededor de su ejecución; malas prácticas en términos de construcción y mantenimiento. Mucho ya se les ha reconocido por enfrentarse públicamente a sus errores, reconocerlos y contar su versión de la historia… algo a lo que no solemos estar acostumbrados.

Y como excusa final, va la curiosidad que les traigo, un tanto más “arquitectónica”.

Cuando se produce un paquete de plástico, un envoltorio o prácticamente cualquier producto de este material, se usan ciertas técnicas. No soy experto ni nada, pero tengo nociones. Sé que una de ellas utiliza un molde a partir del cual se genera la forma deseada. Encontré, casualmente, su versión natural que me deja muchas ideas en vilo.

Tenemos una canasta de basquetbol, y para usarla la pusimos en un terreno. Colocamos su base sobre una sección de tierra. Ahí se quedó por lo que llevamos de pandemia (dos años ya ¿no?). Justo estos días la retiramos para limpiar. A escobazos para quitarle tierra y un poco de agua para lavarla. Al levantarla salieron arañas y unas cuantas lagartijas andando cómodamente en las oscuridades de esa base. Aparte de eso vi estas raíces de todas las hierbas de alrededor… como aquel plástico, tomaron la forma de los huecos. Me recordaron los nidos de un pájaro, aunque es más seguro que los residentes arácnidos hayan vivido en ese lugar.

Fotografía de autoría propia.

Una vez más confirmamos que la naturaleza siempre supera los obstáculos, siempre busca crecer. Después de dos años sin luz y con esa sombra sutilmente húmeda, las raíces de yerbas y tantas otras plantas usaron ese lugar como si fuera tierra ¿se podrá hacer un experimento con esta premisa? El principio no es novedoso… las enredaderas son prácticamente idénticas, lo mismo sucede con los juncos de plumas [Calamagrostis acutiflora] lindando carreteras o palos de escoba tomando el rol de columnas guía para árboles pequeños en nuestras ingeniosas calles.

¿A ustedes qué se les ocurre?

El Errante

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Los plásticos de hace cincuenta años

El primer tema que le discuto a Arthur Quarmby es el de su visión, una pasada, muchísimo con respecto al presente. Pensar que cincuenta años antes significaban tal, pero ahora con una facilidad sobrehumana se apiñan milenios en un par. En esta nueva inauguración, comenzaré con anotaciones que en suma conformarán una mezcolanza de textos, comentarios y opiniones sobre el libro del británico «Materiales plásticos y arquitectura experimental». Hay una motivación seria por crear estas compilaciones de «reseñas» alrededor de libros. Usualmente una puede ser consecuencia de procesos analíticos y sintéticos que resultan en la justificación de una postura intencionadamente objetiva sobre algo… sin embargo, creo en mi método o al menos en su inefectividad, y eso es en sí mismo la meta, que tiemblen ideas. Y quien dice que esta técnica me permite regresar años después a rebuscar y añadir alhajas recién compradas a este cajón abierto. Sean libres de buscar más de Arthur Quarmby, aquí y en toda la red.

Este miniartículo nace del segundo capítulo de su libro, esencialmente de cuestionamientos míos que comenzaron recién leído el título ¿hablará de la contaminación de los plásticos? Letrado en el tema no soy, pero sé con cierta confianza que tanto del uso indebido por parte nuestra, como de la composición del material surgieron las emergencias mundiales que padecemos. Pues sumido en la concentración, fue hasta el final del segundo capítulo donde el británico ocupa un par de páginas para paliar esas preocupaciones, sin conseguirlo, han de saber. Sin el afán destructivo que bien podría merecer, me intriga más la curiosidad que me cosquilleó… una reacción ejercitada por estos textos semanales.

¿Será que en el acontecer actual podríamos debatir una industria plástica ambientalmente responsable y sustentable? ¿qué solución/innovación podríamos dar como gremio ante la acuciante presión del problema? Decepcionante como suene, soy incapaz de al menos animar unas palabras en este respecto. Desconozco la industria y sus investigaciones, pero que eso no avive la desesperanza ¡Arriba! Que afirmo con severidad que este libro será un viaje, uno que reconozco originado por Quarmby… quién podrá adivinarlo, quizá terminemos expertos y divulgadores de los plásticos, o peleados tal vez… cualquier postura la admitiré.

El Errante

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