Arquitectura Rehabilitada

Richard Murphy lecture about the work of Carlo Scarpa.

Entrevista de El País a Moisés Puente.

Richard Murphy, en una conferencia que dio en la Universidad de Sheffield donde hablaba sobre Carlo Scarpa describió una condición de su obra que sigue haciéndome ruido: la geología desde la perspectiva arquitectónica. Murphy explicaba que los arquitectos venecianos (donde adscribimos a Scarpa) tienen impreso en su genética el desgaste y la erosión, asociada a la situación única de Venecia. Esos atributos parecen concentrarse en la palabra «geología», entendida como esa superposición de capas a través del tiempo, que en la ciudad flotante se presenta regularmente. Con ello en mente, recordé una entrevista que leí en El País del arquitecto leonés Moisés Fuente donde más allá de varios temas que abordó, mencionó la necesidad emergente de dejar de construir y concentrarnos en la «rehabilitación». Una reflexión que es cada vez más recurrente.

Esta introducción pretende aterrizar la curiosidad en ambas palabras resaltadas, geología y rehabilitación. Murphy describía a la geología como esa adición y/o sustracción de capas, aunado a las formas en como ambos procesos se cumplen. El caso de Scarpa es sustancial (y no dudo que de tantos más arquitectos venecianos) pues con normalidad descubre y desnuda el material de sus recubrimientos, volviéndolo partícipe de la experiencia. Lo más interesante del término es lo útil que resulta para comprender la rehabilitación. Una de las primeras preguntas que surgen al intervenir un lugar para remodelarlo o rehabilitarlo es el cómo relacionar la estructura anterior con la nueva. La geología es una manera de comprenderlo, y la actitud de Scarpa, por ejemplo, una de resolverlo.

Esta misma discusión debería ser objeto constante en la conversación arquitectónica. La rehabilitación trae consigo la promesa de conseguir equilibrio con todo lo construido, sin olvidarle; o al menos, de crear un diálogo. La ruina o el edificio abandonado son entes que aparecen continuamente en los medios urbanos, la pregunta es cómo tratarlos ¿Debemos mantenerles como sacras piezas museísticas? ¿o dotarles de material nuevo y reforzarles para servir a la experiencia cotidiana? ¿Qué será de la geología urbana?

El Errante

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Las uniones de Carlo Scarpa

Cuando un arquitecto se pregunta por un edificio, creo que siempre tendemos a resolver sus razones. Si tuviésemos la oportunidad de visitarle, asiduamente le vivimos “intensamente”, buscándolas y desempolvándolas. Ahora, si nos hallamos limitados, la imaginación, el dibujo o la palabra son fantásticos catalizadores de respuestas y, al fin y al cabo, de nuevas formas de abordar el problema arquitectónico.

Recientemente he adquirido fascinación por la obra del arquitecto italiano Carlo Scarpa. Apoyándome en una cátedra que dio Richard Murphy, puedo reafirmar ciertas cualidades que imprimía en sus proyectos. Rescato especialmente una que mencionó Murphy, su «adoración por la junta». A pesar de que sus más aclamados proyectos sean museísticos, es este deseo por cuidar el detalle y la unión que me parece intrigante. Cuando hablé de su GIARDINO DELLE SCULTURE, creo es justo ese trato el que parece ser su leitmotif (ello sin aún haber visto a profundidad tantos otros de sus proyectos). En estos escritos pretendo arrojar más preguntas que respuestas, y la intriga por los motivos de ese jardín sigue en pie.

Obtenida de Divisare [Fotografías por Orazio Saluci]

Quisiese seguir con una imagen de ese jardín, justo en la unión entre las columnas y la cubierta. Considerando que de por sí la cubierta incita al movimiento y a la exploración entre sombras y luces; Scarpa la hace “levitar” sobre tres soportes de concreto. Usar la palabra «levitar» no es poca cosa, pues es una delgada tubería metálica la que la une con la mole de concreto, y sin entrar en más detalle, esa unión resulta en una intrigante riqueza (una cualidad que el mismo Murphy le atribuye a tantos de sus proyectos). Esa unión ya provoca una levitación inusual de la cubierta, a la que le añade vacíos justo en esas uniones, también revestidas por enredaderas que la vuelven aún más oscura y arrinconada. No conforme, la variedad material está presente, y la falta de pulcritud le asocian más al exterior, a esos elementos dejados a la inclemente naturaleza.

El misterio es sin duda uno de los mayores atributos del jardín. Diminutos o inabarcables, los jardines tratan sobre la inclemencia natural viviendo junto nuestro. Quizá es ese incesante trabajo por el detalle y la junta la que provocan que entre sombras y reflejos sea imposible no desear explorar y vivir este jardín de tan distintas maneras. Alguna vez, en una visita a la Casa Gilardi de Luis Barragán, pregunté por las razones específicas por las que se colocó uno u otro color… la respuesta fue relativamente sencilla: “El color del ambiente cambia con el día.”. En el caso de Scarpa, es esta variedad enfatizado en sus detalles la que hace que su jardín adquiera tantas formas y expresiones distintas.

El Errante

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