JG y Gratitoad

He visto bellas metáforas del agradecimiento. Tal cual… imágenes y hermosas representaciones que saben encuadrar su figura en blancos y negros, y embellecer un simple «gracias». No sé si es por el prevalente sentimiento de recién verla, pero la película de Pixar «Soul» hace lo propio. No es un tema evidente, subyace en la chispa de «vivir» … en el cliché del Carpe Diem. Un curioso personaje que le da lugar a su vida tras comprenderla. Y por fin hallo lugar para hablar de esto, la serie estadunidense «Big Mouth». Otro magno ejemplo de un buen retrato (y trato) de las emociones. Con una suave y cuidadosamente colocada personalidad para cada cual… y no dudaré en afirmar la enternecedora aparición de un sapo llamado en inglés «Gratitoad». Un juego de palabras que encarna el agradecimiento (gratitude) y sapo (toad). Por sobre el remarcable ingenio del nombre, es la personificación y su centralizada importancia tan parecida a la película de Pixar. Resulta que, para cada personaje, en especial para la adolescente Jessi es sólo a través del sapo, en otras palabras, del agradecimiento, como supera la disfuncional vida que lleva. Supongo que les escribo desde la emoción de tan ingeniosas, honestas y buenas enseñanzas.

Con esa suerte de crítica, no puedo seguir sin recordar la actitud de Albert Camus: una excesiva valoración de la bondad es una equivalente exageración del mal. Créanme cuando les digo que cada vez que lo repito, más sentido tienen esas palabras. Sepan que no son mis intenciones el llevar lo deprimente junto a lo optimista… sólo darles una narración humana. Tengo el sincero temor de generalizar el agradecimiento, pues sabemos que el sufrimiento es el pan de diario de muchos ¿con qué argumento invitas a tomar una actitud como esta? Y no quisiera finalizar con ese enfrentamiento cortante, sino con la reiteración de un motivo que persiste: las acciones que tomemos forman parte del mundo real… sea para un servidor escribir y compartir; para un arquitecto diseñar un hogar; para un informático, mejorar un proceso; o para una madre hacer un pastel… la cuenta al final es que esas acciones tengan la posibilidad de ofrecer el placer recibido. No nos adelantemos a que suceda, no no no… sencillamente arrojar las consecuencias con las mejores posibilidades de persistir. Si va bien, alguna ofrecerá una puerta abierta que antes no existía… quién dirá, que tal vez, sólo tal vez, la chispa siga encendida.

El Errante

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